HISTORIAS DE TERROR DE CONTRIBUYENTES

FUENTE:EL ECONOMISTA. COM

¿Se imagina un día despertar y ver que su cuenta bancaria está embargada? ¿O ver un correo del SAT en donde le informan de un adeudo fiscal? En México, uno de los temas más complicados —y temidos— a tratar es todo lo relacionado con asuntos fiscales, indicó Diana Bernal, titular de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon).

Ante las problemáticas que pueden surgir y el desconocimiento en la materia, la Prodecon se dio a la tarea de recopilar casos de diferentes contribuyentes y publicar el libro 101 historias de terror vividas por contribuyentes en México, el cual cuenta historias aterradoras que vivieron mexicanos con la autoridad fiscal del país.

El libro, plantea la procuradora de la Prodecon, tiene como objetivo acercar a los contribuyentes a la labor del ombudsman fiscal para que sepan que, si tienen algún problema con la autoridad fiscal, no estarán solos.

En total, son 101 historias de terror de diferentes mexicanos. El libro da muestra de que los problemas fiscales no discriminan: existen casos de contribuyentes que tienen tan sólo 12 años de edad, mientras que otros ya pasan los 90 años. También hay casos de empresarios o incluso gente que apenas empieza su carrera. Muestra que estas historias aterradoras suceden todos los días en nuestro país de manera imprevista.

Cabe destacar que estos casos se presentaron a la Prodecon a lo largo de sus siete años de existencia. Si bien la muestra es pequeña en comparación con todos los casos que han atendido, éstos han sido los más recordados por los trabajadores del ombudsman fiscal, quienes brindaron asesoría a estos contribuyentes para solucionar sus problemas.

La pequeña arquera

Una de las historias más espeluznantes y sorprendentes de esta antología es “La pequeña arquera”, en donde Jenny, de apenas 12 años, empieza a conocer lo complicado de las aduanas.

Tras una visita a Texas, Jenny regresaba a México con su familia para llegar a una competencia de tiro con arco a nivel nacional; sin embargo, en la carretera, al cruzar la frontera hacia Tamaulipas, la aduana le arrebató a la pequeña sus arcos y con ello desató el temor y la tristeza no sólo de Jenny, sino de su familia.

“Don Javier (el padre de Jenny) ,desesperado al ver la tristeza infinita de su hija, no sabía a quién acudir para recuperar esos arcos tan preciados. Para él, resultaba inimaginable”, precisa la Prodecon. Estas historias de terror, al final, tuvieron un final feliz.

El pozo olvidado

Paulina Bustamante, de 93 años, tuvo el susto de su vida al ir al banco y retirar dinero, ya que su banco le informó que el SAT no sólo había inmovilizado su cuenta bancaria, sino que había pedido a la entidad que transfirieran los fondos de esa cuenta al fisco.

“Paulina no sabía que tenía una deuda con el fisco, siempre fue ama de casa y actualmente se sostenía gracias al dinero que había recibido al vender el terreno heredado de su padre y que tenía depositado en su cuenta bancaria”, narra la Prodecon.

Todo esto se originó debido a que en el 2003, la Comisión Nacional del Agua le determinó a Paulina 11 créditos fiscales por más de 400,000 pesos. Ella desconocía estos créditos; sin embargo, éstos se habían generado por el terreno que ella había heredado.

La estrella estrellada

Emilia, una actriz famosa, terminaba de grabar un comercial cuando su asistente Clara le informó que le debía mucho dinero a la autoridad fiscal, algo que no sabía cómo había pasado, ya que siempre cumplía con sus obligaciones.

Por ello, Emilia decidió acudir a un contador que la pudiera ayudar, ya que en sus pensamientos se imaginaba a ella en la prisión por el delito de defraudación fiscal.

Al platicar con Martín, su contador, éste le explicó que Hacienda la había auditado y, al no haberse aclarado algunos gastos, se le generó el adeudo. Emilia no entendía nada y ya no estaba en tiempo para ir a juicio contra ese crédito.

Cuando pase el temblor

José, quien vive en el municipio de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, se disponía a hacer las compras del hogar, pero cuando acudió al cajero a retirar dinero de su pensión se le informó que su cuenta bancaria había sido bloqueada.

Él sabía que tenía un adeudo fiscal, ya que sus abogados ya se estaban haciendo cargo de éste y ya estaba en juicio. No supo qué hacer hasta que uno de los ejecutivos del banco se acercó a él y le aconsejó ir a la Prodecon.

De esta manera, José se acercó a la Prodecon para poner su queja. Sólo debía ir a las oficinas del ombudsman fiscal a presentar documentos para que su cuenta fuera liberada. “José iba camino al mercado cuando de pronto... ¡la tierra comenzó a temblar!”. Los caminos se dañaron y ahora no sabía cómo le haría para entregar los documentos a la Prodecon.

It’s a wonderful life

Brian, ciudadano estadounidense que reside permanentemente en México, consiguió el puesto de maestro de inglés en una escuela en Mérida. Para ello, le pidieron dar de alta su RFC y emitir facturas por honorarios. Ante el desconocimiento del tema, el contador de la escuela le “echó la mano” y Brian logró darse de alta en el SAT.

“Brian sentía que todo era perfecto”, se lee en su caso. No sólo daba clases a jóvenes estudiantes, sino que también había encontrado el amor en Elizabeth. “It’s a wonderful life”, pensaba Brian.

No obstante, un día llegó lo inesperado: una carta invitación por parte de la autoridad fiscal en donde se le exhortaba al cumplimiento de sus obligaciones fiscales, ya que había declaraciones que no había presentado.


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